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Escuchemos a los santos

Escuchemos a los santos

By: Francisco Acedo Fernández
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Sumérgete en una experiencia espiritual única con esta colección de audios originales que entrelazan la sabiduría eterna de los santos cristianos con música envolvente. Cada episodio presenta extractos cuidadosamente seleccionados de textos, oraciones y pensamientos de grandes santos —como San Agustín, Santa Teresa de Ávila, San Juan de la Cruz, entre otros— que han iluminado el camino de innumerables almas a lo largo de los siglos. Acompañados por melodías serenas y atmósferas contemplativas, estos mensajes buscan tocar el corazón, elevar el espíritu y renovar la fe.Francisco Acedo Fernández Spirituality
Episodes
  • Oración del alma enamorada (De los Avisos espirituales de San Juan de la Cruz)
    Aug 22 2025

    Oración del alma enamorada

    De los Avisos espirituales de San Juan de la Cruz

    ¡Señor Dios, amado mío! Si todavía te acuerdas de mis pecados para no hacer lo que te pido, haz, Dios mío, tu voluntad, que es lo que yo más quiero, y ejercita tu bondad y misericordia para que me acuerde de tu perdón.

    Y si es que esperas a mis obras para por ese medio concederme mi ruego, dámelas tú y óbramelas, y las penas que tú quisieras que yo aceptase, y hágase. Y si a las obras mías no esperas, ¿qué esperas, clementísimo Señor mío?; ¿por qué te tardas? Porque si, en fin, ha de ser gracia y misericordia la que en tu Hijo te pido, toma mi pobre ofrenda , pues la quieres, y dame este bien, si tú también lo quieres.

    ¿Quién se podrá librar de las bajezas del espíritu si no le levantas tú en pureza de amor, Dios mío? ¿Cómo se levantará a ti el hombre, engendrado y criado en bajezas, si no le levantas tú, Señor, con la mano que le hiciste?

    No me quitarás, Dios mío, lo que una vez me diste en tu único Hijo Jesucristo, en el que tengo todo lo que quiero. Por eso me holgaré que no te tardarás si yo espero. ¿Con qué dilaciones me esperas, pues desde luego me amas con tu corazón? (...)

    Míos son los cielos y mía es la tierra; mías son las gentes, los justos son míos y míos los pecadores; los ángeles son míos, y la Madre de Dios y todas las cosas son mías; y el mismo Dios es mío y para mí, porque Cristo es mío y todo para mí. Pues ¿qué pides y buscas, alma mía? Tuyo es todo esto, y todo es para ti. No te pongas en menos ni repares en migajas que se caen de la mesa de tu Padre. Sal fuera y gloríate en tu gloria, escóndete en ella y goza, y alcanzarás las peticiones de tu corazón. (...)

    Cata que tu carne es flaca y que ninguna cosa del mundo puede dar fortaleza a tu espíritu ni consuelo; porque lo que nace del mundo, mundo es, y lo que nace de la carne, carne es; y el buen espíritu sólo nace del espíritu de Dios, que se comunica no por mundo ni carne, sino por la fe (Jn. 4, 6).

    Desde la oración entra en cuenta con tu razón para hacer lo que ella te dice en el camino de Dios, y serás más grato para Él que todas las obras que sin esta advertencia hicieres y todos los sabores espirituales que pretendes. Toma a Dios por esposo y amigo con quien te andes de continuo, y no pecarás, y sabrás amar, y se harán las cosas necesariamente prósperas para ti. Sin trabajo sujetarás las gentes y te servirán las cosas si te olvidares de ellas y de ti mismo. Mira que no reina Dios sino en el alma pacífica y desinteresada.

    Si deseas hallar la paz y consuelo de tu alma y servir a Dios de veras, no te contentes con lo poco que vayas adelantando, porque probablemente estés, en lo que te queda, tan impedido o más que antes; apártate a una sola que lo trae todo consigo, que es la vida junto a Dios, acompañada con oración y santa y divina lección, y allí persevera en olvido de ti mismo; que si no es porque la obligación no te lo permita, allí más agradarás a Dios.


    Music track: Majestic by Alegend

    Source: https://freetouse.com/music

    Royalty Free Music for Video (Safe)

    #sanjuandelacruz #avisos espirituales #escuchemosalossantos


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    5 mins
  • Ojalá escuchéis hoy su voz (De la Regla de San Benito)
    Aug 8 2025

    OJALÁ ESCUCHÉIS HOY SU VOZ

    De la Regla de San Benito

    ESCUCHA, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón. Mi palabra se dirige ahora a ti, quienquiera que seas, que renuncias a tus propias voluntades y tomas las preclaras y fortísimas armas de la obediencia, para vivir por y para Cristo, verdadero Rey.

    Ante todo, pídele con una oración muy constante que lleve a su término toda obra buena que comiences, para que Aquel que se dignó contarnos en el número de sus hijos, no tenga nunca que entristecerse por nuestras malas acciones. Levantémonos, pues, de una vez, ya que la Escritura nos exhorta y nos dice: "Ya es hora de levantarnos del sueño" (Rom. 13,11). Abramos los ojos a la luz divina, y oigamos con oído atento lo que diariamente nos amonesta la voz de Dios que clama diciendo: "Ojalá escuchéis hoy su voz, no endurezcáis vuestro corazón" (Sal 94,8).

    El Señor, que busca su obrero entre la muchedumbre del pueblo al que dirige la llamada, dice de nuevo: "¿Quién es el hombre que quiere la vida y desea ver días felices?" (Sal 33,13). Si tú, al oírlo, respondes "Yo", Dios te dice: "Si quieres poseer la vida verdadera y eterna, guarda tu lengua del mal, y que tus labios no hablen con falsedad. Apártate del mal y obra el bien; busca la paz y corre tras ella" (Sal 33,14-15). ¿Qué cosa más dulce para nosotros, queridos hermanos, que esta voz del Señor que nos invita? Ved cómo el Señor nos muestra piadosamente el camino de la vida.

    Ciñamos, pues, nuestra cintura con la fe y la práctica de las buenas obras, y sigamos sus caminos guiados por el Evangelio, para merecer ver en su Reino a Aquel que nos llamó. Si queremos habitar en la morada de su reino, puesto que no se llega allí sino corriendo con buenas obras, oigamos al Señor que nos responde y nos muestra el camino de esta morada diciendo: -Venid a mí los que apartáis de la mirada del corazón al maligno diablo y a la misma tentación; tomad vuestros torcidos pensamientos y estrelladlos contra mí.- Dichosos los que temen al Señor y no se engríen de su buena observancia, antes bien, juzgan que aún lo bueno que ellos tienen, no es obra suya sino del Señor, y engrandecen al Señor que obra en ellos, diciendo con el Profeta: "No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria" (Sal 113b, 1).

    Después de decir esto, el Señor espera que respondamos diariamente con obras a sus santos consejos. Por eso, para corregirnos de todos nuestros males, se nos dan de plazo los días de nuestra vida. El Apóstol, en efecto, dice: "¿No sabes que la paciencia de Dios te invita al arrepentimiento?" Pues el piadoso Señor dice: "No quiero la muerte del pecador, sino que se convierta y viva" (Ez 33,11). Cuando le preguntamos al Señor, hermanos, sobre quién invita a su casa, oímos de los gozos y los deleites que nos esperan por habitar tan cerca de Señor, con la condición de cumplir los deberes del dueño de la casa. Al hacerlo, Dios espera que nada nos parezca áspero o penoso, para que si al corregir los vicios o para conservar la caridad, Dios dispusiera de nosotros algo más estricto, no huyamos aterrados del camino de la salvación, ya que ésta no se puede emprender sino por un comienzo estrecho. Porque cuando progresamos en la vida de la fe, es como únicamente se dilata nuestro corazón, y corremos con inefable dulzura de caridad por el camino de los mandamientos de Dios.

    Vamos, pues, a instituir una vocación dedicada al servicio divino. Por tanto, roguemos al Señor que nos conceda la ayuda de su gracia, para cumplir lo que nuestra naturaleza no puede. Y mientras haya tiempo, y estemos en este cuerpo, y podamos cumplir todas estas cosas a la luz de esta vida, corramos y practiquemos ahora lo que nos aprovechará eternamente. De este modo, no apartándonos nunca de su magisterio, y perseverando día a día en su doctrina hasta la muerte, participemos de los sufrimientos de Cristo por la paciencia, a fin de merecer también acompañarlo en su reino.


    #sanbenito #regladesanbenito


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    6 mins
  • Oh, feliz conversión (de las obras de San Buenaventura)
    Jul 23 2025

    ¡OH, FELIZ CONVERSIÓN!

    De las obras de San Buenaventura

    “Así sucede cuando el alma devota, movida y estimulada o por la esperanza del cielo, o por el temor del eterno suplicio, o por el hastío de la vida en este valle de lágrimas, comienza a ser tocada con nuevas inspiraciones. Y así, rechazados y despreciados los antiguos defectos y los deseos de antes, es espiritualmente fecundada con el espíritu de la gracia por el Padre de las luces, de quien proviene toda dádiva preciosa y todo don perfecto, con la decisión de una nueva forma de vivir.

    ¿Y qué significa esto, sino que descendiendo la virtud del Altísimo, el Padre vuelve fecunda el alma con una semilla celeste? Tras esta sacratísima concepción, el alma cambia el rostro por una verdadera humildad en el comportamiento, experimentando desgana por los placeres en el alimento y la bebida, a veces también debilitándose y enfermando en el reniego de la propia voluntad. Anda triste y turbada por los pecados pasados, por el tiempo perdido, por la compañía y la conducta de los hombres con los que convivió en el mundo según los criterios mundanos. Poco a poco, ya comienza a resultarle pesado y tedioso todo lo que está y ve afuera, porque se da cuenta de que desagrada a Aquél que percibe y siente presente en el corazón.

    ¡Oh feliz conversión, por la cual se consigue el desprecio del mundo y un gran apetito por las operaciones del cielo y las ocupaciones divinas! Ya habiendo gustado el alma, aunque no sea más que un poco, la suavidad del espíritu, el alma comienza a subir a la montaña con María, porque después del encuentro empiezan a molestar las cosas terrenas y se desean las celestes y eternas. Ya se comienza a huir de la compañía de aquellos que sólo encuentran sabor en lo terreno, y anhela la familiaridad de aquellos que suspiran por lo celeste. Y esto es muy importante, porque es la exigencia de muchos, que cuanto más se apartan del mundo, tanto más amigos y familiares se vuelven de los hombres buenos, volviéndose más insípida la compañía de los malos, y más dulce la vida honesta de los buenos y los espirituales.

    Eso mismo has de hacer tú, alma devota, si sientes haber concebido del Espíritu nuevos deseos de vida celestial. Huye de la compañía de los malos, asciende con María, busca los consejos de hombres espirituales, trata de imitar las huellas de los perfectos, contempla las palabras de los buenos junto a sus obras y sus ejemplos. Huye de los venenosos consejos de los perversos, que siempre buscan pervertir, desean impedir, no desisten de cortar los nuevos deseos del Santo Espíritu, y muchas veces bajo apariencia de piedad inoculan el virus de la tibieza, diciendo: -Lo que empiezas es demasiado grande, te fallarán las fuerzas, te faltarán las virtudes naturales, perderás la cabeza, te prepararás mil enfermedades distintas, y se te obnubilará la razón. Todo esto te sucederá si no desistes de lo comenzado, si no atiendes a los problemas del mundo...Estas cosas no irán bien para tu vida, te harán perder honor e imagen-. Mira cómo muchas veces se convierten en maestro de disciplina y médico del cuerpo el que ni sabe componer sus propias costumbres ni es capaz de curar la enfermedad de su propia mente.

    Ay, ¡Cuántos y cuántos cayeron por las zancadillas de los consejos de los mundanos, y mataron al Hijo de Dios que había sido concebido en ellos por el Espíritu Santo! Esta es la miserable poción de la ignorancia del mundo, que impide en muchos la concepción espiritual, y en otros elimina y aborta lo que ya está propuesto como enmienda, o por lo menos ya se había deseado.”

    #sanbuenaventura #ohfelizconversion #conversion #escuchemosalossantos #escuchemos #orarconlaiglesia #orarconlossantos


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    6 mins
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