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Lecturas del Bosque

Lecturas del Bosque

By: Camilo Vadillo
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Comentarios e ideas sobre literatura y lectura de fragmentos para quien está buscando algo bueno para leer, o para quien aprende español como lengua extranjera y ya tiene un nivel de intermedio a avanzado.

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  • #32 Dune - Frank Herbert
    Jan 13 2026
    DuneLos libros son como pequeños artefactos mágicos.Hay libros que nos hechizan con lo bellas que son sus palabras, otros, con la ternura que despiertan o con el tormento que provocan. Están los libros que nos atrapan con el suspenso y esa ansiedad incontrolable que nos hace querer descubrir uno a uno los velos del misterio.Están también los que nos fascinan. Nós encantan con la promesa de los secretos de este mundo: de la sociedad, de la naturaleza, del espíritu. Nos cuentan las fatídicas historias de las raíces de la historia. Nos hablan de orígenes, de cosas perdidas, del bien y del mal.Son los que nos maravillan con la ilusión del saber.Hay otros, cuyos personajes nos ayudan a vivir, nos acompañan; sus conflictos son nuestra fuente de inspiración y valentía, sus aventuras y desventuras son parte del material fundamental con el que tratamos de construirnos. Los usamos de espejo y de mapa, y volvemos a ellos, una y otra vez, intentando encontrar ese nosequé, que a veces nos falta.Y hay otros, que a pesar del tiempo, generación tras generación, siguen atrapando lectores, y siguen siendo parte de ese material fundamental que la gente usa para dudar, y temer, y soñar, a la hora de imaginarse a sí mismos y su relación con el mundo, como si en sus páginas se escondieran los enigmas de la conciencia o inconciencia colectiva, los secretos mismos del ser.Hoy quisiera hablar de Dune, un libro que creo que es, y será, de esos que superan la prueba del tiempo. Se publicó hace ya 60 años, y desde entonces se ha convertido en un clásico con tremenda influencia en la cultura popular contemporánea. Como todos los libros que perduran, es un libro de temas atemporales: es sobre el poder, y sobre cómo la ecología, la economía, la tecnología, el conocimiento, la religión, lo individual y lo colectivo, todo, se enlaza y entrelaza en ese complejísimo juego de la política y el control. Además, en estos días en los que la inteligencia artificial controla información cada vez más sensible y se vuelve parte de nuestra vida cotidiana, Dune se siente hoy más vigente que nunca.La saga de Dune es larga, son varios libros. Frank Herbert escribió 6, y se sabe que estaba trabajando en un séptimo cuando murió. Hace unos días comencé a leer el quinto, y lo que me atrapó desde el principio, no fueron los conflictos internos de sus personajes, ni ningún vendaval de pasión desmesurada que los envuelve y derrumba, ni frases de una belleza que no deje respirar.El lenguaje del libro no se siente hermoso, en el sentido que no es poético o elegante, pero su tono, entre místico y formal, funciona porque encaja perfectamente con ese ambiente retrofuturista del imperio feudal intergaláctico en el que sucede la historia, y con las interrogantes filosóficas que despierta también.Y claro que los personajes tienen conflictos y pasiones complejas. No se sienten vacíos. Pero la historia no los explora de cerca, no se detiene mucho en ellos. Los individuos son importantes, pero su historia parece estar en función de lo colectivo. Las emociones más fuertes de la historia, las dudas e inquietudes que provoca, al menos para mí, no vienen de sus personajes y problemas individuales, sino de los colectivos. En ese sentido, creo que la fuerza del libro viene principalmente del tremendo poder de seducción del mundo que habitan estos individuos. Y conforme van avanzando los libros, este mundo se va sintiendo, más y más, como el gran protagonista de la historia.Ese mundo, es en parte Arrakis, el planeta desértico en el que sucede mucho de la historia, cuyo fascinante ecosistema produce la sustancia más valiosa del universo, y la extrema escasez de agua que ha moldeado la resiliente sociedad que lo habita: los Fremen.Arrakis y los Fremen son dos ejemplos de estos cautivantes protagonistas colectivos. Arrakis es mucho más que el lugar en el que suceden los hechos. Su ecosistema es uno de los principales atractivos de la historia, y cuando este cambia, cambian también los fremen, sus tradiciones, su cultura, su forma de ver el mundo. Incluso su apariencia física. Aunque esto es algo que se va haciendo más evidente conforme uno avanza en el los libros, desde el primer momento, los misterios y valores, tanto los de Arrakis, como los de los Fremen, se sienten como algo esencial.El destino de todos está vinculado de una forma u otra al ecosistema de Arrakis y a la sustancia que produce. Y de entrada nos vienen flashbacks de nuestra propia realidad. Sobre la dependencia que tiene una civilización respecto a una materia prima, sobre cómo los acuerdos internacionales son apenas un maquillaje ante los esfuerzos de ejercer control sobre la misma. Sobre cómo los cambios en la producción, en la distribución, en el medio ambiente del que depende esta matéria vital, tienen tremendas consecuencias macroeconómicas, geopolíticas, y claro que también en las vidas ...
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    18 mins
  • #31 Don Quijote de la Mancha - Miguel de Cervantes
    Oct 27 2025
    Don Quijote de la ManchaIncluso sin haberla leído todo mundo sabe más o menos de qué se trata la historia del valeroso Don Quijote de la Mancha: la de un señor ya entrado en años que después de leer tantos y tantos libros de caballería, termina convencido de que la realidad imaginada es la verdadera, y que la que se percibe con los sentidos, a veces no llega a ser más que una simple ilusión.Alonso Quijano mira a su alrededor y ve un mundo vulgar, materialista y cínico; entonces decide convertirse en Don Quijote de la Mancha, y lanzarse en busca de aventuras para salvar un mundo, que al parecer, solo existe en su imaginación: un mundo en el que la justicia existe y el valor importa. Un mundo en el que el amor es puro y en el que los sueños se hacen realidad.Pero no puede hacerlo solo. Para comenzar necesita un corcel legendario. Ni que Pegaso, Bucéfalo, o Marengo: Don Quijote tiene al sin igual Rocinante, tan desgarbado como su dueño, la montura ideal para la flor de la caballería andante.Además necesita una dama de quién enamorarse y a quien encomendarse: la sin par Dulcinea del Toboso, inspiración máxima de la virtud, y razón de ser de su existencia caballeresca.Y por último, necesita un escudero que sea testigo del poder de su brazo al enderezar entuertos, desfacer agravios, amparar doncellas, socorrer huérfanos, y acudir a los menesterosos.En una granja de puercos de un pueblo, de cuyo nombre el narrador no quiere acordarse, Don Quijote encuentra a un humilde campesino que se termina conviertiendo en el más leal escudero que caballero andante tuvo en el mundo.Pero Sancho Panza es más que un simple escudero. Es su compañero. Y en muchos sentidos su opuesto, como lo suelen ser los mejores amigos. Mientras a Don Quijote lo mueven ideales supremos; Sancho es sensible a apetitos más terrenales. Es pragmático, le gusta comer bien, es un tipo de este mundo. Le brillan los ojos pensando en fortunas, riquezas y la posibilidad de vivir sin hacer absolutamente nada. Para Don Quijote, lo que imagina es más real que lo que ve: los molinos son gigantes y las ventas son castillos. Para Sancho en cambio, sólo es real lo que puede ver, y tocar y sentir. Esa tensión - algunas veces cómica, y otras dramática - entre lo ideal y lo real es el motor de la novela, y Cervantes la usa para explorar de manera brillante, la compleja relación entre fantasía, realidad y la búsqueda de la verdad.Mientras uno va leyendo, es imposible no pensar en lo complejas que son las relaciones entre la realidad y la ficción. En cómo la una vive de la otra, como en una existencia simbiótica, pero también; en cómo se oponen, se enfrentan, y se transforman mutuamente, en una especie de ciclo dialéctico sin fin. A lo largo de la historia, la realidad castiga y desmiente a Don Quijote, una y otra vez, pero para él nada de eso es verdadero, sino la obra de celosos encantadores que lo persiguen y trastornan lo verdaderamente real.Con el tiempo vemos que la realidad no es inmune al poder de convicción de Don Quijote, a la belleza del mundo que imagina, a la infinita posibilidad que representa. En él, la vida se agranda, se ennoblece, y todos somos héroes y heroínas con historias increíbles y dignas de vivir y ser vividas.Entonces, poco a poco el mundo mágico de la caballería andante se va apoderando de la realidad, pues todos los que entran en contacto con Don Quijote se van contagiando y adaptando a la realidad imaginada que se va convirtiendo en la realidad real. Como si Cervantes ya hubiese intuido siglos atrás temas que serían clave en teorías posmodernas, o hasta en la física cuántica, mostrando que la forma en la que uno percibe el mundo tiene el poder de transformarlo.Además, en una movida excepcional, y profetizando el metaverso digital de nuestros días, en la Segunda Parte del Quijote, Cervantes hace que sus personajes sepan que se ha escrito y leído su historia. Y aparecen otros personajes que la han leído también, y que por haberla leído quieren hacer las cosas que hacen.En un momento conviven la ficción, la conciencia de los personajes de que esta existe, y los comentarios del narrador sobre la ficción que supuestamente ha sido escrita anteriormente, en árabe, por otro narrador -que de hecho a veces toma la palabra también-. Incluso aparece un personaje que cuando se encuentra con Don Quijote, dice haber visto a otro Quijote y a otro Sancho, que resultan ser los personajes del Quijote falso de Avellaneda, que se publicó un año antes que la segunda parte del Quijote, y que tuvo cierta influencia en el recorrido del Quijote original.Cervantes parece decirnos que toda realidad es un relato, y que todo relato puede hacerse realidad si alguien lo cree.Sin embargo, si bien la realidad no es inmune al valeroso corazón de Don Quijote, Don Quijote tampoco es inmune a la realidad. Gradualmente se va haciendo más ...
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    12 mins
  • #30 La Carretera - Cormac McCarthy
    Sep 1 2025
    La carretera Acabo de leer la Carretera, de Cormac McCarthy, y me impactó. Tal vez porque tengo un hijo de 6 años y ser padre es uno de los aspectos fundamentales de ser la persona que ahora mismo soy, o intento ser. El libro cuenta la historia del camino de un padre con su hijo hacia el sur, a través de un mundo que ya ha muerto. Todos los días son nublados porque ya no brilla el sol, y las noches sin estrellas son más oscuras que la oscuridad. Siempre hace frío, y no hay comida, todo ha muerto.Los sobreviventes vagabundean buscando refugio, latas de conserva y cuidándose de las barbaridades que pueden hacerse los unos a los otros.Pero el autor no gasta palabras en describir este mundo post apocalíptico, sino es brevemente a través del día a día entre padre e hijo. Es a través de ellos dos que vemos lo que pasó, lo que pasa, y lo que podría pasar. La historia te hace sentir varias cosas, pero hay algunas que son constantes de principio a fin. La primera es el terror. Justamente el otro día hablaba con un amigo sobre el terror en la literatura y de cómo normalmente me parece difícil asustarse leyendo libros, que normalmente las historias narradas oralmente asustan más que las escritas, por la entonación de la voz, por las pausas, los silencios, porque el narrador puede sentir a los que lo escuchan y los que lo escuchan pueden sentirlo a él. Pero este libro me mantuvo asustado todo el tiempo. No porque pasen cosas terroríficas todo el tiempo, sino porque uno sabe que en cualquier momento podrían pasar, incluso sin que el narrador lo mencione. Cada vez que el niño tiene que esperar a su padre mientras entra a alguna casa abandonada a buscar algo para comer, y el narrador va describiendo lo que el tipo hace en la casa, como revuelve la basura, como mira si hay algo que pueda arder, como trata de encontrar algún par de zapatos… uno se queda con el corazón en la boca pensando en el niño que lo espera afuera, flaquísimo y asustado, sin tiempo de jugar.La segunda, y en contraste con la primera, es la belleza. El libro está bellamente escrito. Escenas cortas, frases cortas, como si las palabras fueran tan valiosas como la comida. Una prosa cargada con destellos de poesía, que tanto en lo que dice, como en lo que esconde, nos maravilla nuevamente del hecho de estar vivos en este mundo encantado en el que todavía se escuchan los pájaros cantar. Tal vez sea por la presencia de esta belleza que nos aterroriza tanto pensar que al niño le pase algo. McCarthy tuvo la capacidad de hacernos ver en él a todos los niños del mundo, y queremos, desesperadamente, que se salve. Y que con él se salven simbólicamente todos los niños que no hemos podido y los que nunca podremos salvar. Pero, en semejante contexto, ¿qué significaría que se salve? Esta es otra cuestión que se siente presente durante toda la historia. Están yendo hacia el sur escapando del frío, pero no hay ninguna esperanza de que las plantas revivan, o de que el sol reaparezca. En el sur tampoco hay comida y en cualquier lugar encontrar otras personas puede ser un peligro mortal. Me imagino que esta tercera cuestión es sobre el sentido de la vida. En semejantes condiciones no sería mejor morir? Tal vez. De hecho, varios años atrás, cuando el viejo revolver que llevaban para casos de emergencia todavía tenía 3 balas en vez de 2, la madre del niño se había decidido por el suicidio. Y se habría llevado también al niño de haber podido. Para ella era la mejor forma de cuidarse y de cuidarlo, para ella era un acto de autopreservación, incluso de amor. No la juzga el padre, ni el hijo, ni el narrador.Por otro lado están los que deciden seguir viviendo, o sobreviviendo. Pero por qué, o para qué. O acaso tiene que haber una razón más allá de la vida misma insistiendo en existir? Son preguntas que van y vienen mientras acompañamos a padre e hijo por los restos desolados de un mundo erigido sobre las crueldades del nuestro.Recuerdo que cuando tenía unos 11 o 12 años preguntaba en casa para qué vivir si de todas formas algún día nos vamos a morir y se acabó. En las familias religiosas sería fácil responder hablando sobre el paraíso, sobre la vida después de la muerte, o sobre la reencarnación y algún acercamiento paulatino a alguna perfección.Pero en un mundo lleno de masacres y barbaries como el nuestro, a veces es difícil hablar de un dios que se esconde en el libre albedrío que nos dió, o sobre cualquier otra esperanza divina. Una de las frases que se me quedó de la novela dice: “no hay Dios y nosotros somos sus profetas”. Pero a pesar de que el mundo parece estar desprovisto de cualquier tipo de sentido, y de propósito, ya sea humano, o divino, el padre decide resistir, continuar. Un día el niño le pregunta qué fue lo más valiente que ha hecho en la vida. Y el padre le responde: levantarme esta mañana. Luego el niño le pregunta si lo dice de ...
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    13 mins
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