En este episodio de El Rollo de Os hablamos de una de las frases más temidas por fotógrafos y emprendedores: “te aviso”. Ese momento en que el cliente parece interesado, incluso emocionado, pero al final desaparece sin dejar rastro.
Aquí aprenderás a entender por qué sucede, cómo no tomártelo de manera personal y, lo más importante, qué estrategias puedes aplicar para transformar esa indecisión en un sí real.
Te comparto consejos prácticos de seguimiento, cómo crear urgencia sin presionar, y la importancia de generar confianza para que los clientes pasen de la duda a la acción.
Porque la clave no está solo en tomar buenas fotos, sino en saber acompañar a tus clientes en su proceso de decisión.
Si estás cansado de escuchar “te aviso” y nunca volver a saber de ellos, este episodio es para ti.
¡Bienvenidos a otro episodio de El Rollo de Os!
Yo soy Oswar, y hoy vamos a hablar de una frase que todos los fotógrafos –y en general cualquier emprendedor– hemos escuchado alguna vez:
“Te aviso.”
Sí, ese clásico.
El cliente está súper emocionado, le encanta tu trabajo, casi casi te dice que sí… pero al final suelta: “Te aviso.”
Y ahí, silencio total. Nunca más aparece.
Entonces, ¿qué hacemos con esos clientes indecisos?
Hoy te voy a dar algunas estrategias sencillas para transformar ese “te aviso” en un sí real.
Primero, tranquilo.
No eres tú. No eres el único. Esto nos pasa a todos.
La mayoría de las veces, ese “te aviso” no significa que no les gustes o que tu trabajo no valga.
Muchas veces es indecisión, falta de organización… o simplemente miedo a comprometerse.
Aquí entra el truco: el seguimiento.
Muchos fotógrafos creen que hacer seguimiento es molestar… y no.
El seguimiento es servir, recordar y acompañar al cliente en su decisión.
Piensa esto:
El cliente tiene mil cosas en la cabeza. Tú no eres su única prioridad, aunque debería.
Así que si no le escribes tú, es muy probable que te olvide.
Estrategias prácticas:
Uno. Responder con opciones claras.
Cuando te digan “te aviso”, en vez de quedarte callado, responde algo como:
“Perfecto, ¿quieres que te separe el sábado 15 o prefieres el domingo 16?”
Cuando das opciones, ayudas a que la persona decida más rápido.
Dos. Usar el poder del recordatorio amable.
Si después de unos días no dicen nada, envíales un mensaje corto y cálido:
“Hola, solo quería asegurarme de que tengas toda la info para tu sesión. Los cupos se llenan rápido y me encantaría trabajar contigo.”
Así muestras interés sin sonar desesperado.
Tres. Crear un sentido de urgencia real.
No se trata de presionar, sino de mostrar la realidad:
“Esta promoción termina el viernes.”
“O me queda solo un espacio en octubre.”
Cuando el cliente siente que puede perder la oportunidad, decide más rápido.
Cuatro. Construir confianza.
Muchas veces el “te aviso” es miedo: miedo al precio, a no verse bien en las fotos, a gastar y arrepentirse.
Aquí es donde tus testimonios, fotos de otros clientes felices y tu propia historia hacen la magia.
Algo importante: no todos los “te aviso” se convierten en clientes, y está bien.
No gastes tu energía rogando.
Haz seguimiento con amor, pero recuerda que tu tiempo también vale.
El cliente que de verdad quiere tu trabajo, lo demuestra.
Así que la próxima vez que escuches un “te aviso”, no lo tomes como un no definitivo.
Tómalo como una invitación a darle seguimiento de forma inteligente.
Con opciones claras, recordatorios amables y un poquito de urgencia, puedes transformar muchos “te aviso” en clientes felices diciendo:
“Sí, quiero mi sesión contigo.”
Gracias por escuchar este episodio de El Rollo de Os.
Si te gustó, compártelo con otro fotógrafo o emprendedor que esté cansado de escuchar “te aviso” y nunca volver a saber del cliente.
Nos vemos en el próximo rollo, donde seguiremos hablando de fotografía, marketing y cómo vivir de lo que amas.