¿Somos Uno?
Failed to add items
Add to basket failed.
Add to Wish List failed.
Remove from Wish List failed.
Follow podcast failed
Unfollow podcast failed
-
Narrated by:
-
By:
About this listen
¿Somos Uno?
“Somos Uno” es una frase hecha muy aceptada, que se oye a menudo, aunque, ¿realmente tenemos una experiencia directa sobre ello, o simplemente es una idea o comprensión?
Pareciera que se tratase como el enunciado de una ley, “todos somos uno” y por obligación serlo, aunque realmente nos sintamos muy diferentes unos de otros.
Si todos somos uno, ¿lo que hagamos en uno mismo afectaría a todos?
Si realmente creyésemos esa ley, dejaríamos de preocuparnos de que mejore el mundo y de que la humanidad fuese más amorosa.
¿Sería suficiente entonces, llegar al amor en nuestro micro mundo interior para que en ese uno que somos se trasformarse el todos?
Si conseguimos llegar a la paz interior aceptando la totalidad, ¿lograríamos también que la paz se hiciese en el mundo?
Parece necesario profundizar en todo esto para comprender de forma completa la situación.
Cuando entramos en meditación dejando de lado nuestra idea de yo, realmente accedemos a una realidad interior que nos lleva a acercarnos a esa sensación de ser uno. Esto es algo ya conocido y que se va incrementando con cada meditación.
Sin embargo, en nuestra vida humana nos hemos identificado con un cuerpo humano que es individual y separado e inevitablemente hemos desarrollado la percepción de ser diferentes seres humanos, cada uno con una trayectoria muchas veces diametralmente opuesta a la nuestra.
Resulta que hay infinitos seres humanos, con diferentes razas, visiones de la realidad.
¿En dónde o en qué realidad podemos ser uno? ¿Realmente se puede sostener esa ley?
Desde lo humano y siendo coherentes con lo que consideramos real, no podemos asumir que todos somos uno.
La imagen que obtenemos del otro, es los que podemos contemplar de ellos a través de su realidad física y corporal, aunque luego este revestida de las características de se identidad, lo veré como una realidad humana.
Del mismo modo, lo que el otro contempla de mí mismo, es la apariencia que muestro de ser un ser humano, con una identidad, que me ‘recibe de semejante forma a la que yo realizo de los demás
Es decir, todos compartimos, cooperamos y sostenemos la idea que aparentamos como seres humanos, que disponen de un cuerpo vivo, que da soporte a todo ello.
Realmente, es nuestra identidad construida en base a nuestro cuerpo la que da soporte a nuestra visión individual de los seres humanos.
Sin ese objeto biológico humano, y todo el aprendizaje obtenido a través de él, realmente, no sabríamos si nos sentiríamos separados o diferentes.
Resulta que, precisamente, en la meditación, ese aporte de conocimiento se queda a un lado y comenzamos a percibir la realidad interior, de manera, que es precisamente eso, lo que elimina la sensación de separación y de ser tal identidad humana.
La situación es entonces: cuando medito percibo una realidad interior genuina, me siento libre para ser, y la sensación de verdad se amplía hasta percibir esa conexión con el resto de seres humanos desde el interior. Es cuando al percibir al otro, sin atender a lo que la mente pensamiento me informa, me siento más unido como si fuésemos lo mismo.
Entonces, en esa situación puedo observar ambas percepciones, la exterior mediante los sentidos del cuerpo y todo lo que en la mente se ha construido y la percepción interior.
Vemos la inmensa identificación que tenemos con la realidad exterior como seres humanos, el hecho de ver a los demás como tales, y el proceso de comprensión ta intenso que supone desidentificarme a mi mismo y a la vez hacerlo con los demás.
Sobre todo, mantenernos de ese modo cuando salgamos del estado meditativo y contemplemos al resto de seres humanos mientras los percibimos como tales.
¿Seremos capaces de seguir percibiendo nuestra realidad interior propia y a la vez hacerlo con los demás al volver a lo cotidiano?
Continúa,....