Seré perfecto cuando no esté
Failed to add items
Add to basket failed.
Add to Wish List failed.
Remove from Wish List failed.
Follow podcast failed
Unfollow podcast failed
-
Narrated by:
-
By:
About this listen
Seré perfecto cuando no esté
En muchas ocasiones ponemos en nuestras acciones toda la intención de ser perfectos, de materializar lo que anhelamos en el interior.
Ponemos el máximo de nuestros esmeros y a pesar de ello, surgen opiniones, pareceres, diferentes puntos de vista que finalmente hacen desmerecer nuestras intenciones.
Es algo propio de esta realidad humana, el que sea imposible manifestar algo verdaderamente perfecto.
Especialmente en esas intenciones de llegar a los corazones de los demás para lograr una vida más armoniosa y conectada.
Con la experiencia, veremos que realmente no vamos a lograr manifestar lo que anhelamos y ante esa situación podremos reaccionar de varias formas.
Una de esas reacciones es decidir no intentar hacer nada, convencidos de que algo así, no se puede manifestar en lo humano.
“Nunca llegaré a los demás, ni conseguiré ese estado perfecto”.
Me sentiré juzgado y dañado, ya que el intento nacía desde nuestro interior real y ahora vemos que es inútil.
No nos referimos a ideas pensamiento que queramos realizar. Nos referimos a esa necesidad interior de manifestar lo que dentro somos en real.
Cuando nos exponemos desde el interior para manifestar lo que anhelamos, es cuando estamos abiertos a ser juzgados y dañados, ya que hemos expuesto nuestra verdad interior.
Si desde el pensamiento no somos reconocidos no pasa nada, ya que ni nosotros nos reconocemos en esos pensamientos. Sin embargo, cuando nos mostramos desde el interior, lo sentimos real, y es cuando nos exponemos realmente de forma indefensa y todo nos afectará en un principio.
La negación que podamos recibir desde el exterior equivale a “no poder ser” y no hay nada más terrible para uno mismo, para nuestro ser interior, que el enfrentarse a “no ser”, a ser incorrecto, a no lograr ser lo que somos, e incluso a no merecer vivir.
El miedo a ser negados, es lo que nos llevó a ocultarnos bajo el pensamiento de la idea de yo generada, como realidad preestablecida y aceptada.
“Mejor ser algo parapetado, que no ser real y despreciado”.
De esa manera estaré generando imágenes de mí mismo según logro ser aceptado, reconocido y valorado.
Si un personaje deja de servirme, adoptaré otro en ese intento de mantenerme como alguien que se reconoce.
Finalmente, el resultado es que vivo en el pensamiento de ser algo fluctuante, que debo sostener y mantener y sin embargo, mi interior real está escondido, agazapado para no ser visto.
¿Cómo puedo experimentar una vida real si quien es real se esconde?
¿Por qué estamos escondidos? ¿Por qué necesitamos esa valoración y aprobación de los demás?
En esa contemplación volveremos conectar con la raíz de lo que somos.
Identificamos que tenemos una necesidad, y una obligación de existir y que ésta, se está dedicando a proyectarse en el pensamiento adquirido de identidad.
Vivimos esclavizados de nuestra identificación y de sostenerla.
Si reconocemos el sujeto que somos en ese intento de ser, también podemos quedarnos en reconocernos sin más. Descubriendo a ese sujeto interior que necesita expresar su realidad, sin necesidad de hacerlo en base a nada.
Uno mismo, puede comprenderse y reconocerse en el interior. No necesitamos ninguna aportación exterior.
Podemos entonces, reconocer que nuestra intención de manifestarnos es realmente amor, el intento perfecto de ser amor.
Uno mismo puede observar que en esa intención de dar amor, uno mismo es perfecto.
Dejándonos ser en ese reconocer que nuestra intención es perfecta nos estamos permitiendo estar en ese estado perfecto, en nuestro propio ser.
Continúa,...