Culpable soy yo cover art

Culpable soy yo

Culpable soy yo

Listen for free

View show details

About this listen

Hay una frase que el hombre moderno detesta más que el dolor, más que la pobreza y más que la muerte: “yo soy culpable”.

Preferimos decir: me equivoqué, así soy, nadie es perfecto, no fue para tanto, Dios entiende, todos lo hacen. Hemos domesticado el pecado hasta convertirlo en un defecto simpático de personalidad. Le cambiamos el nombre, lo vestimos con eufemismos, lo maquillamos con psicología, y lo absolvemos con comparaciones: al menos no soy como aquel.


Pero la Escritura no coopera con esta farsa. La Biblia no habla de “errores”. Habla de transgresión (Sal 51:1). No habla de “fallas humanas”. Habla de rebelión (Is 1:2). No habla de “debilidades”. Habla de culpa (Ro 3:19). Y esa palabra —culpa— es incómoda, pero necesaria.


“Contra ti, contra ti solo he pecado” (Sal 51:4). David no dice: tuve un desliz. Dice: pequé. No dice: me dejé llevar. Dice: soy culpable. Porque el pecado no es un tropiezo contra normas sociales; es un golpe directo contra la santidad de Dios.

Desde Génesis 3, el hombre se especializa en tres artes sutiles: Disimular — “me escondí”, Culpar — “la mujer que me diste”, y ormalizar — “no es para tanto”. Nada ha cambiado. Solo el vocabulario. Hoy, lo que Dios llama pecado, el hombre lo llama identidad. Lo que Dios llama maldad, el hombre lo llama autenticidad. Lo que Dios llama culpa, el hombre lo llama autoestima.


Jeremías lo dijo sin anestesia: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jer 17:9). El problema no es que pequemos. El problema es que no creemos que sea tan grave. Y por eso no entendemos la cruz.

No reviews yet
In the spirit of reconciliation, Audible acknowledges the Traditional Custodians of country throughout Australia and their connections to land, sea and community. We pay our respect to their elders past and present and extend that respect to all Aboriginal and Torres Strait Islander peoples today.